Cuando te encontré,

mi noche se hizo luz.

El mundo gira al fin.

Le das sentido tú.

 

Con cada paso que dan mis pies sé que avanzo

y, si el camino es en cuesta, voy, sigo y me callo.

Aunque el ritmo sea lento, voy siguiendo mis plazos.

Mi mochila está vacía. Sólo quiero la paz.

 

Cuando siento que me agobio busco tranquilidad,

entre las olas hay refugio, blanca espuma de sal.

Las estrellas brillan tanto sobre el agua del mar…

La cara oculta de la luna te la quiero mostrar.

 

Si hay nubes grises, me detengo a contemplarlas.

Si cae la lluvia, dejo que me empape el alma.

Escribo letras que están vivas, no se callan.

Creo mundos que transformo en mil palabras.

 

Hay mil demonios que me atacan sin descanso,

esperando a que me rinda y que me ponga a salvo.

Hace tiempo que no hay miedo en mi mirada.

Los enfrentan mis latidos de esperanza.

 

Si no has estado nunca ¿Por qué he de rendirte cuentas?

Desequilibro tus oídos con mi magia de lenguas.

Ni me escondo ni verás que me ponga de lado.

No vas a conseguir que sea un fracasado.

 

Cuando te encontré,

mi noche se hizo luz.

El mundo gira al fin.

Le das sentido tú.

 

Y así, entre claroscuros, escuché tu voz con fuerza

y tus caricias me calmaron casi sin darme cuenta.

Se cruzaron los destinos de dos vidas paralelas.

Bajamos las defensas, no hay cadenas.

 

Yo no creía que otra piel me haría más fuerte.

No sé si fue que abrí los ojos o la suerte.

Quizá detuve el tiempo a fondo para verte.

De un segundo a otro se crearon puentes.

 

En ti hay empuje para derribar mis muros

y levantar paredes transparentes para el mundo.

Mis trazos de colores en un lienzo son profundos.

El negro sobre blanco va con el pulso seguro.

 

Latidos más calmados, ritmos sincronizados.

Sábanas que arden, gestos acompasados.

Hambrientas bocas con los deseos acelerados.

Bastaría un beso tuyo y estoy desarmado.

 

Siento tus uñas que se clavan en mi espalda.

Son las huellas de caminos que no cansan.

¡Nunca vi tantos matices bajo el cielo azul!

Eres la mujer que amo, mi quietud.

 

Cuando te encontré,

mi noche se hizo luz.

El mundo gira al fin.

Le das sentido tú.

 

 

Abrazos literarios.

Alejandro Guillán

27 Infinitos

 

 


					

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