Salta y corre el gato negro entre los tejados.
La luna se pierde entre las calles desesperada. 
Se tiñen de blanco a su paso tan asustadas,
mostrando los horrores en la ciudad sin alma,
que sigue viva por la noche, ya está exhausta.
La oscura enfermedad del tiempo está llegando.


Cuando alguien ladra que todo va bien, 
de noche hay alguien a quien le mordió el perro. 
Cuando alguien dice que cobramos bien, 
de noche alguien todo lo perdió, hasta los sueños.
Cuando alguien dice que los problemas acabarán,
alguien muere al creer que quien habla es sincero.


Arde la sangre dentro de las venas; 
nadie se acuerda de que mata cuando quema. 
Lágrimas cayendo, sin motivo, de alegría. 
El dolor se queda, arrastra la melancolía.
Los adoquines van a romper la calma.
Gritan y golpean para despertar tu alma.
¿Cuánto hace que ya no te late corazón? 
¿No le diste, esta mañana, cuerda a tu reloj?


En esta triste historia los mismos siempre ganan 
y pierden los que, finalmente, se quedan sin nada.
Todos perderemos si nos quedamos mirando
Esto no es un sueño, es lo que ahora está pasando.
Nos llaman culpables por luchar por nuestros sueños,
pero ellos no saben que ya estamos bien despiertos.


Arde la sangre dentro de las venas;
nadie se acuerda de que mata cuando quema. 
Lágrimas cayendo, sin motivo, de alegría. 
El dolor se queda, arrastra la melancolía.
Los adoquines van a romper la calma.
Gritan y golpean para despertar tu alma.
¿Cuánto hace que ya no te late corazón? 
¿No le diste, esta mañana, cuerda a tu reloj?


Si tiene que arder la vela que arda.
Si tiene que dolerme que me duela.
Si tengo que sufrirlo que lo sufra.
Si he de abrir los ojos que los abra. 
Esto no puede esperar a mañana.
La travesía es realmente dura,
Si dudas que no puedas
puede quedar algo de esperanza.


Arde la sangre dentro de las venas;
nadie se acuerda de que mata cuando quema. 
Lágrimas cayendo, sin motivo, de alegría. 
El dolor se queda, arrastra la melancolía.
Los adoquines van a romper la calma.
Gritan y golpean para despertar tu alma.
¿Cuánto hace que ya no te late corazón? 
¿No le diste, esta mañana, cuerda a tu reloj?

Abrazos literarios.

Alejandro Guillán

27 Infinitos

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