Todo es alterable. ¿Realmente hay algo que no lo sea? Incluso la piedra mas dura se resquebraja con el tiempo y el acero se corrompe. Nada es duradero.

No es un pensamiento irracional, ni una visión fatalista. Es lo que hay, lo que somos, lo que nos rodea. ¿Estamos listos para aceptarlo?

Un punto de partida es asimilar que, desde que salimos del útero materno, estamos abocados a un final incierto, más o menos duradero. Sin embargo, lo que nos hace diferentes los unos de los otros es como encarar esa realidad en cuanto somos conscientes de ello.

Es por ello que nuestras vidas las marcamos nosotros mismos. Nuestros deseos, amores, amistades, relaciones de todo tipo o actos, están relacionados con nuestra manera de entender la realidad y, a menos que tengamos un desequilibrio mental, una enfermedad grave o algún tipo de impedimento, somos responsables de nuestra vida y lo que la rodea. Aun sabiendo que es probable que podamos ser de condición humilde, entre los que me incluyo, podemos redirigir nuestra vida hacia un nivel superior, mejor o como queramos definirlo.

Mientras escribo esto escucho un tema musical de Al Di Meola, un virtuoso de la guitarra eléctrica. El tema es Precious Little you. Es un tema tranquilo, suave, que me transporta a una sensación que, de vez en cuando, me recuerda a momentos de placer junto al mar, escuchando el sonido de las olas llegando a la orilla y que desaparecen bajo la arena, esculpiendo formas en las rocas, poco a poco, sin pausa.

Pero no solo escucho esto. En mi vida se fusionan desde el jazz hasta la música tecno, el rock, R&B, la música étnica, y más. Disfrutar de todos los géneros posibles es bueno y yo procuro conocerlos en todas sus vertientes. Cuanto más abiertos estemos a lo diferente, a lo nuevo, como puede ser la música o cualquier otro tema que te guste, tendremos una visión más amplia de la vida.

Cuanto más conozco, más quiero conocer. Cuantos más lugares disfruto, más lejos quiero ir para descubrirme más y más soy consciente que debo ir más lejos. Lo mejor está por llegar. Sé que, en mi caso, llega de la manera más insospechada y abrupta, pero llega.

Este puede ser mi año.

Soy consciente de que, como he escrito al principio, todo es alterable. No sé si los cambios serán para mejor, para algo más o menos bueno. No soy adivino, pero intuyo que, con dificultades, será bueno… mejor que bueno.

Parafraseando a mi amigo Alberto, creo que mi vida, mi realidad, gira de forma helicoidal. Cada giro nuevo es para subir, avanzar a otro plano vital. No tengo miedo de subirlo, aunque sea difícil.

Abrazos literarios.

Alejandro Guillán

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