La casa se llenaba de su presencia, de momentos en los que era difícil no saber que aparecerías en el momento mas inesperado y de la manera más explosiva o tranquila, pero sabíamos que lo harías. Esa misma energía, que te recorría por cada centímetro de tu cuerpo, era la que activaba la mayoría de los días en muchos momentos de nuestro día a a día.

Hoy deberías estar con nosotros y no es así, ya no y no es porque no te quisiéramos. Todo lo contrario. Te marchaste antes de tiempo y ahora la casa está vacía, se llena de demasiados silencios y las lágrimas, algunas, se han secado sobre el suelo frío de baldosas y creo que jamás podrán desaparecer.

Lo único que me puede consolar, tampoco mucho, es que, como cada día que salía de casa, nos despedíamos con una caricia, nos mirábamos a los ojos y aprovechabas para lamerme la cara y pegar tu cara a mi mano. Cuando volvía, girabas sobre ti misma y subías con tus cuatro patas al sofá para tumbarte y dejar tu lado más vulnerable para que te acariciara de nuevo y supiera que me habías extrañado y te alegrabas de que volviera a entrar por la puerta, de estar en casa.

Pero cuando volvimos a ella el otro día no apareciste en la puerta y tu pequeño cuerpo yacía inerte sobre la camita en la que te acostabas muchos días y tu madre, otro de los miembros de cuatro patas de la familia, al vernos, ladraba y ladraba y ladraba.

La sonrisa con la que entramos se borró al momento y solo quedó el silencio y los ladridos, la pena y la extrañeza, la pérdida y la incredulidad, el no entender el porqué de lo ocurrido y el no querer aceptar que ya no estarías más junto a nosotros, que una parte de la familia desaparecía, porque éramos eso, una familia peculiar en la que todos nos queremos por igual, en la que las cuatro patas son una parte importante.

Quizá es un poco raro hablar de una perrita. Quizás…, pero cuando uno ama a los animales, cuando consideras a uno parte de tu familia y deja de estar, por la razón que sea, una parte de uno se va con ellos y ya no somos los mismos porque una cana más asoma entre nuestro cabello.

© 27 Infinitos

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