En un texto literario, lo esencial no es únicamente lo que se escribe, sino también la capacidad del escritor para transmitir aquello que se desea a través  de las palabras. Quizás eso sea lo más complicado y lo que diferencia a un autor de otro. No hablo de de calidad o gusto, porque cada lector busca lo que quiere y le gusta, sin más.

En la publicación de hoy vamos a centrarnos en cómo las emociones, a través de las palabras, son importantes para llegar a captar la atención del lector y hacerlo incondicional de nuestros libros y publicaciones.

Así, hablaremos de las seis emociones básicas que, bien utilizadas, mejorarán nuestros textos. Vamos directamente a ellas. Las definiciones principales están tomadas del diccionario de la R.A.E, algo que es muy importante a la hora de definir el concepto correctamente. El desarrollo de los conceptos esta escrito desde mi punto de vista personal.

Asco: Impresión desagradable causada por algo que repugna. Persona o cosa que produce asco.

  1. Metidos en este charco, aquí lo importante es le grado de lo que ocurre y/o a quién/qué/dónde ocurre.
  2. Podemos jugar con este concepto desde lo más suave a lo más desagradable, repugnante o vomitivo y asqueroso. Todo va en función de lo que queramos, del tipo de personaje o situación, de lo importante que sea este elemento/sentimiento en la trama, etc.
  3. Es conveniente escribir sin pensar en el lector, sólo en la acción en la que utilicemos esta emoción y volcar toda nuestra capacidad realista en ella. La importancia no está en el grado del sentimiento sino en la credibilidad de lo que escribamos porque, cuanta mayor sea, mayor será para el lector y la posibilidad de transmitir esa emoción de asco a este y provocar su reacción más probable, con lo que el texto le llegará más.

 

Miedo: Angustia por riesgo o daño real o imaginario.

  1. Ya sea provocado a través de los personajes principales o hacia ellos, el miedo, ya se utilizado directa o indirectamente, o desde el punto de vista psicológico, es algo que siempre va a jugar a favor del escritor. Bien utilizado capta la atención; bien dosificado, mantendremos un nivel de tensión que hará que haya una conexión entre el lector-escritor-trama importante.
  2. Es muy importante tener claro qué concepto/tipo de miedo vamos a usar y utilizarlo de manera coherente en aquellas partes en que vayamos a plasmarlo.
  3. No te autocensures. El grado de miedo no lo decide el lector, lo decides tú y es quien lo lee el que decide si lo acepta o no. Cada lector es diferente y tiene una capacidad de asumir ese miedo de manera distinta. Es por ello que has de escribir esta emoción sin ponerte barreras o trabas. Si no lo haces, los personajes no serán veraces y la trama poco creíble.
  4. Creo que esta emoción ha de utilizarse de dos modos completamente distintos.
    1. Descriptivo: como el propio concepto sugiere, la descripción minuciosa del hecho, el ambiente, las emociones, etc, es lo que crea una situación de tensión, terror, miedo, en el que el lector, de alguna manera, vive casi en primera persona lo que siente el personaje o nota aquello que lo rodea y le produce esa emoción.
    2. Directo: el miedo producido es repentino, en tiempo real, creando una angustia instantánea en el personaje/es y el lector, cuyas consecuencias pueden ser sorprendentes y/o inesperadas

 

Tristeza: Calidad de triste (afligido. apesadumbrado).

  1. La tristeza es un elemento parecido a  la alegría, en el sentido de que, bien utilizado, puede enriquecer el texto mucho. Mal utilizado o sobreutilizado, perderá todo su sentido y, probablemente, pase inadvertido o resulte ridículo para el lector.
  2. Se ha de escoger cómo, cuándo y dónde utilizarlo y tener muy claro el grado de sentimiento de tristeza a utilizar y con quién.
  3. Cada personaje es diferente y la fuerza de cada uno está en quién es y sus emociones. Es por ello que, si la tristeza es un elemento relevante en nuestro texto, tenemos que tener muy claro su uso en cada momento.

 

Sorpresa: Acción o efecto de sorprender (Pillar desprevenido / Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible).

  1. Este es uno de las emociones más importante y difíciles de utilizar porque, si no se hace bien, podemos hacer, de nuestro texto, algo ridículo.
  2. La sorpresa ha de tomar al lector de imprevisto y ser algo que provoca un giro en la trama, ya sea en un principio, en el medio o el final del texto.
  3. Lo esencial no es utilizarla, sino hacerlo en el momento justo.
  4. La sorpresa puede tener su relevancia en los personajes, en el cambio de la trama, el concepto espacio-temporal de la historia, etc.
  5. Hay infinitas posibilidades siempre y cuando tengamos claro qué queremos hacer, donde lo que queremos utilizar y cómo lo queremos hacer.

 

Alegría: Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores.

  1. Nadie está alegre las 24 horas del día. Si lo está es posiblemente por dos causas: un problema facial, que produce una mueca que identificamos como sonrisa, o un porque se es hipócrita.
  2. Es por ello que la alegría es una emoción que se ha de explotar en aquellas ocasiones que realmente sean importantes y que, sobre todo, tengan un significado importante en el texto, celebren algo esencial o que el motivo de la misma sea central para el desarrollo o el final de la trama.
  3. Si exageramos su uso podemos caer en el empalagamiento, en la no credibilidad de la historia o sencillamente, en algo que, al haberlo sobreutilizado, pierda todo el sentido.
  4. Es decir, la alegría es un sentimiento a dosificar en pequeñas dosis a lo largo del texto y de la trama.
  5. Ha de ser necesario, esencial y/o vital para la trama y la historia.

 

Ira: Sentimiento de indignación que causa enojo. / Apetito o deseo de venganza.

  1. Esta es, quizás, la emoción más fuerte y, seguramente, la que utilizaremos siempre en muy pequeñas dosis o en una única dosis.
  2. Al utilizarla, tenemos que transmitir y describir todo aquello que la causa, desde el plano físico-corporal, espacial, emocional y contextual, etc.
  3. Tenemos que vivir, como lectores, las causas que la provocan, las consecuencias de las mismas y en qué modo afectan a el/lo personaje/es y todo aquello que rodea el hecho en sí.
  4. Cuanto mayor realismo y crudeza, mayor conexión con el lector.

Espero que haya sido de utilidad para vosotros.

Abrazos literarios

© 27 Infinitos

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