¡Oh, no! No soy capaz de crear algo nuevo. Sufro tembleque cuando veo un folio en blanco. Veo un teclado y los retortijones del estómago y los sudores me anulan. Veo números y tengo pesadillas con páginas desordenadas. Leo un libro de otro escritor y creo que lo que escribo es una mierda.

Jamás podré volver a escribir. ¡Noooooo!

Para, Stop, detente, para, frena… ¡Qué te pares ya! Ni te muevas. ¡Escucha! ¿De verdad crees que no es posible que encuentres esa chispa para tomar un lápiz, un bolígrafo o un teclado? Te equivocas, al menos eso es lo que creo yo.

Seguro que no es la primera vez ni la última que tú, como escritor, crees estar falto de ideas, te cuesta encontrar ese modo de continuar lo escrito o no encuentras la manera de distribuir el tiempo, el espacio, etc.

Vamos a centrarnos, en esta publicación, en algo que podemos considerar un problema, una etapa o algo que realmente creo que no se enfoca adecuadamente: El bloqueo del escritor.

Cuando hablamos de bloqueo del escritor, ¿a qué nos referimos?. A menos que te hayas dado un golpe en la cabeza y se te haya reseteado el cerebro, tengas algún tipo de discapacidad intelectual profunda o una enfermedad que te afecte, lo normal es que tengas la capacidad de hablar, leer, expresarte y escribir aunque sea con dificultad, poco o mucha. Incluso si tenemos los sentidos bien o afectados, tenemos la forma de poder expresarnos. De hecho, el ser humano nos sorprende cada día más, por muchas limitaciones que tenga.

Entonces, ¿cómo enfocamos el concepto de bloqueo del escritor? Para mí, lo primero que tenemos que hacer es buscar aquello que nos puede afectar a la hora de escribir e impedir, que no bloquear, que nuestro trabajo como escritores se desarrolle con normalidad. Así, me lanzo a exponer razones que puedes afectarnos:

  • Bloqueo físico: sentimos en nuestro cuerpo ciertos síntomas, ya sea ansiedad, nerviosismo, rechazo, etc….
    • Todo acto intelectual tiene como consecuencia un gasto físico, aunque no lo parezca y si no cuidamos ambas partes, repercute en nuestra estado de salud y ánimo.
    • Es positivo hacer ejercicio o ejercicios que relajen nuestra mente y cuerpo.
    • También es bueno tener cerca personas que sean positivas en nuestra vida en el aspecto emocional, porque hará que mejore nuestra parte física.
    • También es importante aceptar que el acto de escribir supone volcar una gran parte de nosotros en ese trabajo y que nos afectará físicamente, nos cansará y desgastará. Por ello es bueno cuidarse más mientras dure la creación del texto literario.
    • Es importante también desconectar cuando sea necesario, nos guste o no.

 

  • Bloqueo emocional: no hay nada físico que nos impida escribir, pero nuestra nuestras creencias, valores, pensamientos, sensaciones, todo aquello que conforma nuestra personalidad, nuestro propio “yo”, no deja que nos centremos en aquello que deseamos poner negro sobre blanco. También pude estar influenciado desde el exterior, ya sean relaciones de otras personas con nosotros, ya sean familiares, laborales o cercanas.
    • Todo aquello que escribamos va a ser criticado de alguna manera por unos y por otros.
    • Si no escribes lo que quieres, no escribas.
    • Cuando termines lo que deseabas, el texto ha de transmitir lo que has pensado, de la manera que deseabas plasmarlo y con la intención que buscabas.
    • Cuando lo termines, el primer manuscrito, será tiempo de releer, cambiar, mejorar, quitar o modificar. Mientras, escribe lo que te dé la gana.

 

  • Bloqueo por auto bloqueo: Creemos que no podemos hacerlo. Insistimos en ello como un mantra hasta autoconvencernos de no tener la capacidad para llevar a cabo el proyecto literario que queremos.
    • Cuando uno se reafirma en no poder hacer algo no lo hace, no porque no pueda, sino porque deja que todo el “ruido” exterior e interior sea más importante que lo que deseamos hacer: escribir.
    • ¿Tienes manos? Puedes escribir.
    • ¿Tienes boca? Puedes hablar.
    • ¿Tienes cabeza? Puedes pensar, crear y tener ideas.
    • ¿Tienes tiempo y ganas? ¿A qué esperas?
    • Nadie lo va hacer por ti.

 

  • Bloqueo por coartarse: aquello que queremos plasmar por escrito nos provoca una contradicción personal entre lo que queremos lo que debemos escribir. De alguna manera, tiene que ver con la autocensura y lo políticamente correcto.
    • En este punto, lo mejor que pude hacer uno, como escritor, es aparcar por completo lo que alguien pueda opinar. Existen tantas opiniones como personas y, si tuviéramos en cuenta todas, nadie escribiría.
    • Tú escribe lo que quieras, como quieras, donde quieras, de la manera que quieras y ya está.
    • Cuando hayas terminado el texto base, el primigenio, será entonces el momento de pararte a leerlo y valorar aquello que has escrito, sopesar si lo escrito crees que refleja aquello que has querido plasmar y, luego, modificar aquello que creas conveniente.
    • Posteriormente, busca alguien de confianza que valore tu texto. Lo positivo sería alguien que te ayude, de una manera constructiva, a mejorarlo en todos los aspectos que sean necesarios.

 

  • Bloqueo creativo: no encontramos la motivación, el estímulo para escribir, la inspiración.
    • ¿Y? ¿Acaso no pasamos todos por momentos en los que sentimos que no se nos ocurre nada nuevo que hacer en nuestra vida? ¿Cómo no te va a a pasar a ti, a mí, como escritor?
    • No importa, de verdad que no importa. Cuando más queramos pensarlo, menos vamos a encontrar una solución y, lo peor de todo, caeremos en una espiral negativa de creatividad interminable.
    • Deja todo lo que estés haciendo y pensando. No pasa nada por detenerse y desconectar durante el tiempo que necesitemos.
    • No nos obcequemos en buscar como locos algo que despierte en nuestro cerebro la idea genial. Ya vendrá.
    • Nuestro trabajo es recopilar información sobre lo que nos gusta, sea para un tema específico o no, e ir anotándola y guardando, sin que sea una obsesión machacona.
    • En muchas ocasiones, de lo que queremos escribir a lo que escribimos de verdad puede haber un abismo o una distancia muy corta, pero debemos dejar que las ideas fluyan sin forzar. Al menos eso es lo que yo creo.

 

  • Bloqueo espacial: el espacio de trabajo en el que escribimos sentimos que no es el adecuado o, sin saber por qué, no lo vemos como propio o no nos inspira.
    • ¿Qué hacer? Fácil. Levántate y busca otro, ya sea dentro o fuera de casa.
    • Coge una mochila, una maleta de mano, un bolso. Guarda un cuaderno, el portátil, lápices, bolígrafos, lo que necesites para escribir, pero que pese lo menos posible.
    • Sal al jardín de tu casa, sal fuera del domicilio, vete a una cafetería nueva (la más limpia, la de temática más bonita o a la tasca cercana a una fábrica o el puerto pesquero). Vete a la playa, al monte o siéntate en un banco. Donde te dé la gana, pero que sea un lugar que te haga sentir a gusto y no hagas nada.
    • Date el tiempo necesario para estar y, sobre todo, olvida la sensación de prisa y el pasar de las horas. Cuando algo te llame la atención, te guste, por nimio que sea, anótalo sin más y deja lo escrito a tu lado. Anota sensaciones, imágenes, trivialidades, sin prisa y sólo cuando te lleguen.
    • Hazlo durante el tiempo que necesites, ya sea una mañana, una tarde, uno o varios días, etc. El ser humano, en ocasiones, necesita otros estímulos con los que alimentar la mente.

 

  • Bloqueo de acción: lo provoca el acto de escribir en sí mismo, lo que nos impide, una vez que lo decidimos, iniciar el proceso creativo o a continuarlo, progresar o seguir con este, lo que provoca que tengamos que dejar de hacer lo que queríamos.
    • Obligarse a escribir es como obligarse a meter una mano en una olla llena de agua hirviendo. ¿Lo harías? No. Entonces porque forzar al cerebro a hacer algo que no quiere.
    • Es mejor dejar lo que estamos haciendo y darnos el tiempo suficiente para seguir trabajando.
    • Puede ser positivo, para descansar, salir de casa, recorrer espacios nuevos, refrescar la mente y el cuerpo y, posiblemente, para que puedan aparecer nuevas ideas que mejoren, modifiquen o cambien lo que estemos escribiendo o vayamos a escribir. Todo cambio siempre ha de ser para mejor.

 

  • Bloqueo por insistencia: Seguir, seguir y seguir escribiendo, creyendo así que encontraremos ese punto de inspiración o la senda perdida.
    • Por mucho que escribas, si lo que escribes es una mierda o sólo lo haces por llenar página tras pagina de palabras, no sirve para nada el desgaste mental y físico que conlleva el acto de escribir.
    • Hecha el freno de mano y escucha el chirrido de las ruedas. Evita estamparte de una vez, que luego no hay remedio.
    • Bájate de la moto y disfruta un poco de la tranquilidad de parar. Igual necesitas llenar el depósito y no te habías dado cuenta. Las buenas ideas aparecen sin forzarlas, lo que no quiere decir que no las trabajemos.

 

  • Bloqueo temporal: marcarse una fecha inamovible para la finalización del manuscrito o tener una fecha estipulada, ya sea por contrato, etc., o para la entrega del mismo.
    • La presión por terminar un texto literario es algo que puede ser normal, pero eso no debe ser una carga tal que anule nuestro propio proceso creativo.
    • Antes de ponernos a escribir, si tenemos una fecha obligatoria de entrega, es bueno preparar un cuadrante del tiempo que tenemos, ya sean días, semanas, meses, etc.
    • Es importante aumentar el margen de finalización y/o entrega ligeramente, lo que nos dará un tiempo extra si sentimos que necesitamos terminarlo con más tiempo. Con ello disminuiremos las posibilidades de pensar en cuánto nos queda para terminar.
    • Concretar el momento del día en el que queremos escribir, sabiendo que vamos a tener la tranquilidad de que nada ni nadie nos interrumpirá.
    • Concretar en el cuadrante cuántos días a la semana vamos a trabajar y el número de horas.
    • No exigirnos un número de páginas diarias, ya que habrá días que escribiremos más y otros menos.
    • Hemos de tener tiempo siempre para nuestra familia, amigos o para nosotros mismos y así desconectar.
    • No escribir cada día no significa no hacer nada. Cuando sintamos que no tenemos el día para escribir, no lo hagamos, no nos obliguemos, Escribir es un proceso creativo y original. Si intentamos convertirlo en algo rutinario o solo algo laboral, nos afectará en plano creativo y en el propio trabajo.
    • Trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar. Escribir es un placer.

Muchos esperan que fracases y muchos más los que esperan que sea un éxito aquello que tú vas a escribir. No tengas miedo. Yo no creo que exista el bloqueo del escritor. Creo que hay momentos en los que necesitamos un cambio, renovarnos, recargarnos y reorientarnos para seguir avanzando, para crear algo diferente, nuevo o mantener un línea literaria, pero más fresca.

Saludos literarios.

© 27 Infinitos

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