Profundizar en un concepto está bien, pero si lo que hacemos es enredar, dar vueltas, únicamente para escribir un número de palabras y, así, nos quede un texto que pensamos que es muy “chulo” y profundo… al final, lo que hacemos es que el lector y potencial escritor no se entere de nada, se aburra y deje de leer lo que escribas.

Así que, con la alegría que me caracteriza, voy a intentar que, de una forma concisa, te quede grabado en el cerebro lo esencial del concepto del conflicto sin andarme por las ramas. Lo hago siempre desde mi punto vista, personal e intransferible, como en ocasiones escribo.

Para empezar, cuando se escribe un texto literario no se puede hablar de un único conflicto. Como es lógico, nos encontraremos con el principal, que será el centro de la trama, y luego otros secundarios, que son los que lo complementan y hacen desarrollar la trama. Sin embargo, creo que podemos agruparlos en dos grupos:

  • Resolubles:
    1. Abiertos: Son aquellos que no se resuelven en la trama sel texto literario, bien porque el escritor no ha querido hacerlo, ya se porque no lo considera relevante, o bien porque le interesa que ese conflicto quede abierto, por la razón que sea.
    2. Cerrados: El conflicto se cierra definitivamente, ya sea el principal o secundario, para darle un final al texto, lo que no quiere decir que no pueda haber una continuación del mismo. Se cierra un conflicto, pero puede haber otro nuevos u otros derivados de los que quedaron abiertos.
  • Irresolubles: Son aquellos que, por las circunstancias que sean, son imposibles de solucionar, ya sea por las circunstancias, el contexto o porque el personaje principal y/o principales no puede hacer nada, no tienen los recursos para resolver el conflicto, etc. No suele ser lo habitual ya que, en la mayoría de los textos literarios, el conflicto se soluciona de una manera u otra.

Paralelamente a estos grupos, divido los tipos de conflicto en :

  • Personal y/o Vital: el conflicto viene derivado por la problemática personal del personaje consigo mismo. Hay una serie de razones, que se pueden explicar o no, que generan ese conflicto. Un ejemplo de ello puede ser el derivado de una enfermedad, una relación amorosa, etc.

 

  • Familiar: la relación con otro u otros miembros de la familia es la que genera el conflicto, ya sea por temas del pasado, presente o futuro.

 

  • Económico: la economía, en sus diferentes y amplias problemáticas y controversias, es la que genera el conflicto en el personaje, personaje-familia, personaje-amigos, personaje-entorno social y/o laboral, personaje-situación, etc.

 

  • Social: el conflicto se genera a raíz de una situación con el entorno social en el que se mueve el personaje: amigos, trabajo, actividades lúdicas o culturales, etc.

 

  • Político: la situación política genera un conflicto en el personaje, lo que puede provocar una reacción más o menos contestataria, tomando una serie de decisiones que le hagan implicarse en ella para cambiar las consecuencias del hecho político.

 

  • Ético: los valores personales, que son los que definen al personaje como tal y que le hacen ser quién es: como piensa, sus creencias, valores, su manera de estar en la vida y con los demás , etc. Todo ello entra en conflicto debido a una situación concreta, lo que le hace replantearse su propio “yo”.

 

  • Coyuntural: hay una serie de factores y circunstancias que provocan el conflicto y el personaje/es no puede ser ajeno a él, por lo que tendrá que tomar partido en una dirección u otra, con las consecuencias que eso provoca y también con otros nuevos conflictos que se derivan de estos.

 

  • Incógnito: el personaje y/o personajes utilizan un conflicto para su resolución o para potenciarlo y, así, provocar una reacción, ya sea para resolverlo, empeorarlo o mantenerlo. Hay un interés en él, pero el personaje y/o personajes no tienen ningún tipo de interés en el mismo. Ejemplo de ello lo podemos encontrar en las novelas de espías, en las que el personaje central se hace pasar por alguien, que no es él, para solucionar el problema que sea. Es decir, el conflicto es un medio para la trama.

Podemos seguir escribiendo y alargando la temática. Sí claro, podemos escribir sin parar y dar vueltas sobre lo mismo sin que nada varíe. Es por ello que lo dejo aquí, sin más. No es cuestión de que sólo sepas lo teórico, sino que te quede clara una teoría para que sea más fácil ponerla en práctica; es decir, escribiendo.

Abrazos literarios.

© 27 Infinitos

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