Seguro que alguno de vosotros, cuando publiqué los artículos acerca de la creación de un personaje, notasteis que había algo que no aparecía. Si no es así, os doy una pista de las gordas, más bien os lo digo directamente: ¿Cómo se llama el personaje?

Ahora que os dais cuenta, lo hice a propósito porque poner un nombre a un personaje es importante. El nombre es una prolongación de las características que hemos desarrollado, que hemos desgranado en la ficha del personaje.

Llegados a este punto, ¿por qué no dedicarle un tema sólo a él, al nombre?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el momento espacio-temporal en el que se desarrolla el texto y ser conscientes de:

  • Hay nombres que no existen en ciertos momentos históricos, actuales o pasados.
  • Hay nombres que no existen otros países o se escriben y pronuncian de otro modo.

Por otro lado, al situar al personaje en un lugar, a menos que sea extranjero o de otra zona del país en ese espacio, lo normal es utilizar:

  • Un nombre de ese país, comunidad autónoma, provincia o región.
  • Un sobrenombre o mote. Esto hace que tengamos que crear una historia paralela acerca del mismo, que podemos incluir o no en el texto definitivo.

Lo normal es que, si tiene nombre tenga apellido y eso también es importante y completa al personaje, le da más verosimilitud y aporta cercanía al lector.

En la mayoría de las ocasiones tendremos que decantarnos por:

  • Nombre reales y/o históricos: normalmente se usan en textos de temática histórica, biografías, textos políticos, textos sobre acontecimientos sociales, etc. En estos caso los nombre reales no se pueden obviar aunque, si lo escribimos desde un punto de vista en la que incluyamos algún personaje ficticio, sí que podemos crear un nombre. Normalmente, se suele utilizar esto último para que sea un narrador a través del cual conocemos los hechos que se relatan.
  • Nombre figurados: Cuando creamos un relato, un texto, creamos personajes y todos aquellos que son parte de la trama tendrán un nombre.

¿Cómo llamar a los personajes?

  • Lo cercano es lo fácil: seguramente lo primero que deseemos hacer es buscar un nombre diferente, rebuscado, único y le daremos vueltas una y otra vez hasta que nos damos cuenta que estamos gastando energía. Lo mejor, en un principio es elegir combinaciones de nombres y apellidos que nos sean cercanos y anotarlos. He dicho en un principio porque, a partir de esa primera lista, podemos avanzar y profundizar. Lo mejor es iniciar el proceso y luego trabajarlo.
  • Asociar descripción con el nombre: cuando creamos el personaje y buscamos su nombre es importante tener en cuenta que el lector tiene que hacerse una idea del personaje, no solamente con la descripción del mismo, sino que su nombre también va a emanar en el lector aquello que se ha descrito de él. Por eso las personas asociamos el nombre a quien conocemos y, en muchas ocasiones, utilizamos expresiones como “no tiene pinta de Carlos, José o Francisco”. Tenemos que conseguir que el nombre se asocie al personaje de forma natural y que lo recordemos siempre, sin necesidad de que el lector tenga que ir algunas páginas atrás para refrescar la memoria o que, como escritores, lo tengamos que recordar constantemente.
  • ¿Largo o  corto?: Como escritor podemos llamar a nuestros personajes como queramos, pero tenemos que tener en cuenta la memoria del lector y la cantidad de personajes que haya en el texto.
    • Nombre corto: aporta rapidez, frescura, cercanía y, es más que probable que el lector lo recuerde fácilmente a lo largo de la lectura. Por otro lado, puede tener menos fuerza que otros más trabajados.
    • Nombre largo: aporta presencia, fuerza, profundidad y, si hablamos de nombres históricos, nos sitúa al personaje en una escala social concreta, que puede influir en la trama y en la aparición y relación con otros.  Por otro lado, un nombre demasiado largo o rebuscado hace que al lector le cueste recordarlo o lo considere como algo ajeno y se haga fría la comunicación escritor-personaje-lector

Esto que escribo, al final, es sólo teoría y un punto del que partir. Podemos encontrar nombres cortos y largos espectaculares y viceversa, que nos dejen fríos como el hielo como lectores. Lo importante es el trabajo de hagamos previo a escribir un texto.

Por favor, ser creativos, escribir, escribir y, por supuesto, escribir siempre. Dentro de vosotros hay un escritor en potencia, no lo dudéis.

Abrazos literarios.

© 27 Infinitos

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