En el trabajo como escritor, uno de los elementos que son base para la realización de un texto es el flujo creativo. Podemos intentar darle una significación teórica fría, pero quiero hacer llegar este concepto de una manera sencilla y cercana y que quede lo más claro posible. Además nos ayudará en el proceso de escritura desde varios puntos de vista y nos predispondrá a un enfoque emocional y físico para conseguir tal fin.

La idea principal del concepto consiste en crear un estado de concentración en el que estamos focalizados en la escritura y en cómo lo vamos a hacer. De una manera consciente, podemos ayudar a que el flujo creativo se desarrolle de un modo más rápido y natural a través de una serie de pautas muy sencillas y que todos y cada uno de nosotros puede realizar.

Elementos físicos y preparatorios en el flujo creativo.

Puede parecer algo superfluo, en el concepto un poco ácrata de lo que se puede pensar acerca de la creatividad en un escritor, pero es importante y necesario.

  • Espacio de trabajo: ya hemos hablado de este concepto en mi primer artículo. Sin embargo, es algo que vuelvo indicar ya que, en él, tenemos todo lo necesario para nuestro trabajo.
  • Una libreta pequeña y lápiz o bolígrafo, casi de bolsillo, también es algo necesario si tenemos momentos de descanso y nos vienen ideas fuera de nuestro espacio de trabajo.
  • Hemos de decidir un horario de comienzo de nuestro trabajo como escritor. Cómo es obvio, no se puede marcar uno de finalización ya que, cuando conseguimos un flujo creativo es más que probable que no se cumpla.
  • Buscar siempre la comodidad, tanto en el espacio como en lo que vestimos y evitar tener tener cerca cualquier elemento que nos distraiga.
  • La música nos puede ayudar en la concentración. El estilo, el volumen, etc., es algo personal y en lo que no entro. Cada uno es un mundo.

El flujo creativo.

Aunque parezca algo sencillo, se necesita una predisposición personal para ello y, sobre todo, no querer forzar su llegada. Es por ello que podemos dar una serie de pasos para ayudar y lograr que fluya y nos ayude a la hora de escribir.

  • Es importante ser conscientes de que iniciamos un proceso de trabajo literario, personal, creativo y que busca una finalidad concreta, sin obsesionarse con la misma. No tenemos que obligarnos a escribir, tenemos que querer escribir.
  • Antes de hacerlo es necesario concretar, mas o menos, sobre qué se quiere escribir, aunque posteriormente varíe el tema, el enfoque, etc. Somos escritores, no máquinas y las ideas es parte de nuestra creatividad y afectan a la visión de qué y cómo queremos escribir un texto.
  • Dejar fluir ideas no es malo. Podemos ponerlas sobre papel, tomar anotaciones, etc. Esto ayudará a lograr un flujo creativo de trabajo. Nos daremos cuenta de que la mayoría no las tendremos en cuenta y otras quedarán en nuestra mente desarrollándose. Puede que se vayan y vuelvan a nosotros con fuerza. Son estás últimas en las que debemos centrarnos ya que, seguramente, será sobre las que queramos escribir.
  • No pongamos barreras a lo que escribimos. Comenzar a escribir puede resultar frustrante, ya que desearemos que la primera frase sea perfecta y, desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones no será así. Olvídate de prejuicios, autocríticas y más. Escribe sin más, abriendo tu mente y dejando que el texto se vaya desarrollando. Ya habrá tiempo de corregir, quitar, aumentar o, lo que sea que desees.
  • Cuanto más concentrado estemos y nos aislemos del entorno, mas nos focalizaremos en nuestro trabajo, más relajados estaremos y más fácil será que el flujo creativo se vaya desarrollando.

¿Qué nos aporta el Flujo Creativo como escritores?

Esta es la parte más interesante porque, en cuanto notamos que el flujo creativo se va desarrollando, nuestra forma de trabajo, predisposición y punto de vista cambia como escritores. Es como si pasáramos a otro nivel consciente a la ora de escribir, tomándolo, desde ese momento, como una rutina y necesidad natural.

  • Nos ayuda a concretar y centrar hacia dónde queremos dirigir aquello que escribimos y, desde el punto de vista mental, es más fácil estructurar sobre qué queremos escribir en cada momento, con variaciones, ya que estamos hablando de un proceso creativo y nada está fijo en él.
  • Conseguimos un estado de concentración más profundo y en el que algunos conceptos, como el tiempo, pasan a un segundo plano. Podemos mantener un ritmo de trabajo constante y fuerte durante horas sin tener la sensación de cansancio.
  • Es importante tomarse pequeños descansos para beber, comer, hacer descansar un poco las articulaciones, etc. Nos ayudará a continuar con energías renovadas y, posiblemente, puedan brotar nuevas ideas.
  • El trabajo, como concepto, quedará también en un segundo plano porque el escribir pasará a ser una prolongación de nosotros mismos, disfrutando de hecho en sí y del tiempo que invertimos en hacerlo.
  • Nos conecta emocionalmente con lo que escribimos y lo desarrollamos de una manera más clara, profundizando mas en la forma de expresarlo. Nuestro lenguaje, recursos de estilo, etc., evolucionarán de manera natural, buscado y encontrando ese “yo escritor” propio y diferente de otros.

El flujo de trabajo tenemos que entenderlo como algo inherente y necesario a la propia actividad del escritor

© 27 Infinitos

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